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postheadericon El sol para todos

 

Por: P. Bernardino Zanella* 

En la entrada del Sábado de Peregrinación del Carnaval de Oruro, he acogido a muchos Conjuntos del folklore, que llegaban bailando a los pies de la Virgen del Socavón.

En un primer momento tenía miedo que se repitieran algunas conductas que habíamos lamentado en el último Convite, como el abuso de bebidas alcohólicas. En cambio, la mayoría de los danzarines ha llegado al Santuario, de día y de noche, con una sobriedad ejemplar, y ha manifestado una devoción sincera a la Virgen.

Conozco la complejidad de las motivaciones que mueven a participar en esta gran manifestación. A la multiplicidad de los elementos objetivos que constituyen el mismo Carnaval de Oruro y su historia, hay que agregar todas las expectativas personales, los deseos, los miedos, el orgullo, el arrepentimiento, la devoción, las esperanzas. El Carnaval de Oruro despierta una cantidad enorme de intereses: folklórico, cultural, económico, social, turístico, laboral, eco lógico, espiritual, etcétera.

Tal vez es sólo una percepción personal. Yo he sentido este Carnaval como cargado de una mayor espiritualidad. La espiritualidad es una dimensión profunda del ser humano, que se abre al misterio de sí mismo, de la creación y de la divinidad. A menudo esta dimensión es ahogada por la presión de las urgencias de todos los días. Muchas veces los que no cultivan la espiritualidad no son malos, sino que simplemente viven en la superficie, aturdidos por lo cotidiano. Para algunos el Carnaval de Oruro ha sido una oportunidad más para quedarse en la superficie; para otros (¿pocos?, ¿muchos?) un estímulo para una mayor maduración interior.

Esta dinámica no se puede medir con estadísticas y porcentajes. Se podrá presentar el balance sobre los turistas que han venido del interior y del exterior, sobre las condiciones de seguridad e higiene, sobre la calidad de los bailes y los trajes de los Conjuntos, y sobre muchos otros aspectos del Carnaval. Pero no hay parámetros para medir la espiritualidad. Casi todos los danzarines dicen que le bailan a la Virgen por devoción, pero no se puede saber hasta qué punto ésta es la verdad.

Los devotos que han llegado al Santuario para el Carnaval se han llevado un mensaje espiritual que los puede acompañar en su regreso a la cuaresma de la vida. “¡Camina en la luz de Cristo!“, nos invita la Imagen de la Virgen Candelaria, ofreciéndonos su vela prendida. Cristo luz, Cristo sol. Y el sol sale “sobre malos y buenos“ (Mt 5, 45). No hace discriminaciones, ni mide los méritos, la pertenencia a un partido, a una raza, a una religión, a una iglesia. El sol para todos, como la lluvia para todos: “sobre justos e injustos“. Un mensaje de solidaridad universal, que necesitamos más que nunca en estos días.

*Rector del Santuario del Socavón